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La Huerta

Compartir la historia con los gurises es vivir el día a día. Todas las mañanas surgen ideas, propuestas, nuevos sueños y también dificultades. Nada es lineal; todo se construye. Deseamos seguir capitalizando las experiencias de aprendizaje que nos van brindando los distintos itinerarios de trabajo: Proyecto de Convivencia, Proyecto de Derechos. Nos movemos dentro de un marco de acción estratégico, a largo plazo. Nuestro horizonte, el fin último del proyecto, es acompañar el desarrollo integral de cada niño, niña y adolescente que concurre al Club, mediante una propuesta socio-educativa fundada en una perspectiva de Derechos; promover la construcción de la persona, como ser integral con capacidad para autodeterminarse en lo individual y lo colectivo, con conciencia moral, y una actitud crítica y reflexiva frente a los valores de la vida y de la cultura. Para ello, se precisan muchas manos y, sobre todo, corazones abiertos.

Este emprendimiento ha sido fruto de la vocación y entrega de muchos jóvenes comprometidos con la sociedad que, a lo largo de los casi 12 años de vida del Club, han ido forjando con su impulso y determinación una realidad diferente. Creemos y soñamos que esa nueva realidad es posible; una sociedad más justa, solidaria y participativa, donde todos tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades. Ese es nuestro horizonte de esperanza.

Desde hace más de 20 años, la huerta de la Huella funciona buscando ser un espacio de trabajo y de encuentro entre los niños del CAIF, del Club de Niños y del Hogar, confiando en que el trabajo allí constituye una experiencia sanadora donde recrear y reciclar. A su vez la huerta ha salido de paseo por el barrio Villa Ilusión con la modalidad “huertas circulando” y “huertas de cajón”.